Gasodomésticos: más eficiencia y menos consumo en casa

instalar gas natural

Los gasodomésticos, son aparatos domésticos que funcionan con gas natural. Permiten ahorrar consumo energético y son más económicos, además de proporcionar numerosas ventajas.

Ser eficiente significa consumir energía de manera consciente y practicar hábitos de ahorro. Pero tan importante es ser perseverante con estos hábitos como disponer de aparatos eficientes, que consuman poca energía y que respeten el medio ambiente. Porque esto sea posible, muchos fabricantes han apostado por el desarrollo de los gasodomésticos, un nuevo tipo  de aparatos para el hogar que funcionan con gas y que permiten reducir significativamente el impacto ambiental de los electrodomésticos tradicionales

Entre las muchas aplicaciones del gas natural destaca esta nueva línea doméstica: lavadoras, lavavajillas, secadoras, vitrocerámicas… numerosos aparatos cómodos y fáciles de instalar que pueden llegar a reducir un 60% el consumo energético de los electrodomésticos. Aunque su precio de compra es, por ahora, más elevado que el de los electrodomésticos convencionales, a largo plazo resultan más económicos, puesto que el gas natural es una fuente energética más barata que la electricidad.

Los gasodomésticos son cómodos y fáciles de instalar, y pueden llegar a reducir un 60% el consumo energético de los electrodomésticos.

Para la instalación de estos equipos, hay que hacer llegar la toma de gas hasta las proximidades de los gasodomésticos, lo que requiere hacer pequeñas obras por parte de un instalador autorizado. La entrada del combustible en los equipos se produce a través de tubos metálicos flexibles, que son resistentes al calor, no caducan y disponen de una válvula de seguridad que cierra el paso del gas en caso de desconexión.

Actualmente, los principales gasodomésticos y los más utilizados son:

  • Lavadoras bitérmicas: están equipadas con dos presas de agua, una para el agua fría y otra para la caliente. Según el programa y la temperatura seleccionados, la lavadora coge agua fría directamente de la red o agua caliente del calentador o la caldera de gas de la vivienda. En no tener que calentar el agua, reduce el tiempo de lavado un 25% y consume un 30% menos que una lavadora eléctrica.
  • Secadoras: tienen las mismas prestaciones que las eléctricas pero reducen en un 60% el ciclo de secado.
  • Lavavajillas: cómo hacen las lavadoras bitérmicas, utilizan el agua caliente del calentador, el que los permite ahorrar tiempos de lavado y un 35% el consumo energético.
  • Vitrocerámicas: funcionan prácticamente igual que las eléctricas, pero reducen el consumo un 50%.
  • Hornos de gas: funcionan prácticamente igual que los eléctricos, pero con la ventaja que no resecan los alimentos y mantienen inalterables las propiedades nutricionales.
  • Secadoras: tienen las mismas prestaciones que las eléctricas pero reducen en un 60% el ciclo de secado.
Fuente: Nedgia
Autoconsumo
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