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El uso de las instalaciones fotovoltaicas quedó regulado gracias a la entrada en vigor del Real Decreto 244/2019. Uno de los objetivos principales era posibilitar a las comunidades de vecinos la instalación de placas fotovoltaicas tanto en los edificios residenciales como en los bloques de pisos.

Si partimos de la base de que el 60 % de la población española vive en comunidades de vecinos, se hace necesaria la regulación por ley para el uso de este tipo de instalación. Sin duda alguna, estamos ante una excelente medida de ahorro energético.

 

Beneficios de las placas fotovoltaicas en las comunidades de vecinos

Los datos del sector energético apuntan a que el autoconsumo y las instalaciones de energía solar van a vivir una auténtica revolución mundialmente. El uso de las energías renovables va a aumentar considerablemente.

Si el consumo individual es importante, también lo es el colectivo, que es capaz de abastecer a varios consumidores. Abre la vía a que las comunidades de vecinos compartan los paneles solares, un ámbito que estaba limitado a los chalets. La instalación de placas solares en comunidades supone que la energía generada se pueda compartir.

1. Menor coste de producción. Este tipo de energía sostenible es una forma de reducir considerablemente nuestra factura de la luz. Esta es la principal ventaja por la que optan la mayoría de los usuarios que creen en la energía sostenible.

2. Subvenciones. Según las diferentes comunidades autónomas y localidades, podemos estudiar si hay subvenciones para aquellas comunidades de vecinos que apuesten por esta iniciativa. Con el tiempo, no deja de ser una solución muy ventajosa.

3. Respeto al medio ambiente. Es una energía muy saludable para nuestro ecosistema. No genera contaminación alguna, a diferencia de otras fuentes convencionales. Contribuye, sin duda alguna, a combatir el cambio climático.

4. Generar electricidad en sitios sin recursos. Uno de sus grandes beneficios es que podemos utilizarla en aquellos lugares que no disponen de redes eléctricas.

5. El mantenimiento es más barato. El mantenimiento de estos paneles solares es realmente bajo. Tan solo es necesaria una limpieza anual para evitar cualquier contratiempo.

6. Aumenta el valor de tu vivienda. La instalación de estas placas aumenta el valor de nuestras viviendas. Así lo anuncian los estudios sobre el valor de la propiedad de cara a una posible venta.

7. Ayuda al desarrollo tecnológico. La ventaja más admirable es la búsqueda de soluciones energéticas y alternativas que ayuden a reducir las emisiones globales de nuestro país.

 

¿Cómo funciona una instalación fotovoltaica en una comunidad de vecinos?

Realmente, proceder a una instalación para la comunidad de vecinos es algo muy sencillo. Se trata de un procedimiento rápido, en pocos días se puede realizar la instalación en la azotea del edificio.

Estas placas no solo aportarán energía a todas las zonas comunes, gracias a ellas también podremos verter los excedentes de energía generados a la red eléctrica pública. Esto se notará también en la factura de la luz desde el primer día que se pone en marcha.

El retorno de la inversión es de tres a cinco años y cuentan con una garantía de 25 años. Lo único que se requiere es una revisión anual para comprobar el pleno rendimiento de los sistemas. Además, tenemos la posibilidad de acceder por el móvil o la web a una aplicación en la que podemos ver los niveles de energía generados, así como los consumos de la comunidad.

En resumen, la apuesta por las placas fotovoltaicas en las comunidades de vecinos está llena de ventajas como el ahorro en la factura y la contribución a mejorar el medio ambiente.

Si estás pensando en instalar placas solares en tu comunidad de vecinos, desde Gilabert Miró estamos a tu disposición para asesorarte y aconsejarte la mejor solución para que puedas aprovechar todas las ventajas que nos ofrece la energía fotovoltaica.